Carta de la Embajadora a la Alianza francesa de Santiago [fr]

Nicolás, alumno de 17 años de la clase de tercero medio en su Liceo Antoine de Saint- Exupéry, figura bien conocida y apreciada por sus compañeros de curso, ya no está con nosotros. Se quitó la vida el 31 de agosto en Santiago, en circunstancias que todos conocen.

Frente a este drama, sólo nos queda inclinarnos ante el dolor de sus padres y de su familia.

De regreso en Chile hace unos días, mis primeros pensamientos y mi profunda compasión van dirigidos, en primer lugar, hacia ellos. Comprendo su dolor, comprendo su desolación y sé que las palabras nunca podrán, lamentablemente, aliviar su sufrimiento.

Este drama también es un shock terrible para todos los compañeros de curso de Nicolás, para sus amigos y sus padres, para sus compañeros de rugby también, para sus profesores, finalmente para toda la gran familia que es la Alianza y, por supuesto, para todos mis colegas de la Embajada de Francia en Chile.

Mis pensamientos de compasión y de inmensa tristeza se dirigen entonces también hacia los otros alumnos del Liceo, de todas las edades, todos a la vez fuertes y vulnerables, pero también hacia sus profesores, a la comunidad educativa y la dirección del Liceo, que tienen todos la difícil y sensible tarea de guiar a estos niños, y a estos jóvenes, día tras día. Sé que lo hacen con pasión, con compromiso, incluso con afecto, y que su conducta en esta situación particularmente delicada en el período que precedió este drama fue dictada por el más elevado sentido de responsabilidad hacia todos los niños que se les confía, y como asimismo a toda la comunidad escolar.

Este gesto desesperado de Nicolás nos hace reflexionar sobre nosotros mismos, sobre nuestra responsabilidad, y nos cuestiona a todos, liceo, padres, sociedad...

Para Nicolás, para su familia y sus amigos, para la comunidad escolar y la dirección de la Alianza, y para todos nosotros, este drama que nos conmueve a todos debe ser completamente esclarecido. Más allá de las investigaciones iniciadas por las autoridades chilenas, se ha recurrido a las autoridades francesas de tutela del Liceo, quienes contribuirán también a establecer las circunstancias exactas de esta tragedia.

Sobre todo, un drama como este no debe reproducirse nunca más.

Para ello, se necesita el esfuerzo de cada uno de nosotros para reencontrarnos en torno a los valores humanistas que son el crisol de la educación a la francesa: los de apertura, de tolerancia, de respeto, de escucha y de atención al Otro, y de diálogo.

Con el fin de reencontrar poco a poco el camino de una cierta resiliencia, estamos trabajando con el Liceo en la creación de un espacio de reflexión y diálogo destinado a abordar las consecuencias de este drama bajo sus múltiples dimensiones: un espacio que pueda recibir a alumnos, padres y maestros, a ritmo regular, en la Alianza, para ayudarnos a superar esta prueba y prevenir este tipo de drama en el futuro. Sin querer sustituirse a otras instancias, especialmente familiares, me parece que para el bienestar, así como la seguridad de todos en su seno, el Liceo debe aportar su piedra a este edificio.

En estos momentos difíciles, quisiera reiterar mi profunda emoción y todo mi apoyo a los alumnos, a los padres, a la comunidad escolar y a todos aquellos que hacen vivir el Liceo Antoine de Saint-Exupéry, una de las más hermosas ilustraciones de la amistad chileno-francesa.

Caroline Dumas
Embajadora de Francia en Chile

14 de septiembre de 2017

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publie le 21/09/2017

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