Discurso de Brune Poirson en el segmento de alto nivel de la COP 24 [fr]

Discurso de Brune Poirson, Secretaria de Estado ante el Ministro de Estado, Ministro de Transición ecológica y solidaria, en el segmento de alto nivel de la COP 24, el 11 de diciembre de 2018 en Katowice, Polonia.

Señoras y señores jefes de Estado y de Gobierno,
Señoras y señores ministros,
Sr. presidente de la COP 24,
Sra. secretaria-ejecutiva de la Convención-Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático,

El Acuerdo de París no es sólo un tratado internacional. Es un contrato social. Este contrato social nos obliga con respecto a nuestras poblaciones ─donde quiera que se encuentren.
Pero para lograr esta transición, no podemos dejar de lado a una parte de la población.
Esta transición será solidaria o no será.

Y deseo aquí aclarar las cosas: el movimiento de los chalecos amarillos en Francia manifestó un enojo, pero este enojo supera y con mucho la cuestión climática. Lo que esto nos dice, por el contrario, es que es necesario hacer más y más rápidamente en favor del planeta. Lo que nos dice, es que nuestros conciudadanos quieren vivir mejor y tener empleos que tengan sentido. Este es el proyecto de sociedad que contiene el Acuerdo de París. Por ello y para mí es relevante reafirmarlo aquí, Francia está plenamente, plenamente movilizada para lograr la transición hacia la neutralidad carbono. Este objetivo sigue siendo nuestro rumbo.

Por ello es necesario que esta COP 24 sea la de la concretización de los compromisos asumidos en París. De ello depende nuestra credibilidad y nuestra capacidad para asociar a los ciudadanos a la transición ecológica.

Nuestras poblaciones nos piden dos cosas: confianza y coherencia.

El reto, ante todo, es la confianza.

Para ello, debemos ponernos de acuerdo:

1. Sobre reglas de aplicación universales,
2. Sobre la manera de reconocer colectivamente nuestros avances, con toda transparencia y en función de las capacidades de cada uno,
3. Sobre la movilización de los financiamientos.

La confianza significa también respetar el Acuerdo de París. Es decir poner todo en marcha para lograr sus objetivos. El diálogo Talanoa de hoy ya mostró que los esfuerzos de los Estados son reales, pero que no son suficientes para lograr los objetivos de París. Por ello, alentamos hoy a los países a presentar, para 2020, nuevas contribuciones nacionales, más ambiciosas.

El otro reto es la coherencia.

Todos conocen los escenarios del GIEC (Grupo de Expertos Intergubernamentales sobre el Cambio Climático). No nos encontramos en la trayectoria de emisiones correcta para sobrevivir. Esto es lo que el Secretario General de las Naciones Unidas recordó con fuerza en apertura de esta COP. Este diagnóstico lo reconocimos todos firmando el Acuerdo de París. Por ello es nuestra responsabilidad ser coherentes, es decir, actuar en consecuencia en todos los niveles.

Francia toma acciones así en su territorio, en el plano europeo y en el plano internacional:

1. En nuestro territorio: acabamos de adoptar una estrategia nacional de bajo-carbono que define, sector por sector, la trayectoria que nos permitirá colocar a Francia en un escenario de limitación a 2°C del calentamiento climático. Nos hemos dotado también de medidas para apoyar el paso al automóvil limpio, a la calefacción limpia, al aislamiento térmico para todos.

2. En el ámbito europeo: pensamos que es necesario movilizar el presupuesto europeo para apoyar a las poblaciones más fuertemente afectadas por la reconversión de las industrias fósiles.

3. En el ámbito internacional: movilizamos los financiamientos para apoyar la transición de los países más pobres y más vulnerables al cambio climático. Anunciamos una contribución de 300 millones de dólares al fondo para el medio ambiente mundial; contribuiremos al Fondo de adaptación por un monto de 15 millones de euros en 2019; a los fondos para los países menos avanzados por un total de 20 millones de euros; y participaremos en la reconstitución del Fondo Verde para el Clima. Por último, en ocasión del One Planet Summit, nos comprometimos a dedicar 1500 millones de euros anuales, para antes de 2020, al financiamiento de medidas de adaptación. En total, Francia elevará sus financiamientos públicos para el clima de 3000 millones de euros anuales en 2015 a 5 000 millones de euros anuales en 2020, es decir un aumento del 60% con respecto a 2014. Y a petición del Secretariado general de las Naciones Unidas, el Presidente Macron y el Primer Ministro Holness presentarán recomendaciones colectivas con motivo de la Cumbre de la ONU en septiembre de 2019, sobre la promesa de los 100 000 millones de financiamiento al año. Más allá de ello, los esfuerzos diplomáticos emprendidos en 2019 ─a través de la próxima edición del One Planet Summit en Nairobi, el próximo 14 de marzo, y luego a través de la presidencia francesa del G7 que comienza el próximo 1° de enero─ darán fe de cómo podemos redirigir masivamente las inversiones mundiales hacia un desarrollo bajo en carbono.

El éxito de la COP24 nos dará, así lo espero, el marco, las herramientas para crear la confianza y para garantizar la coherencia de nuestra acción.

Esto es necesario para librar la batalla climática.

Pero es sólo el principio.

El Acuerdo de París ─lo dije en la introducción─ es el contrato social del siglo XXI. Es la condición de nuestro vivir juntos en condiciones dignas. También representa, para cada uno, la promesa de una vida que tenga un sentido. El Acuerdo de París, en resumen, es la esperanza. No podemos dejar que se degrade nuestro bien común más valioso. Es la responsabilidad histórica que asume nuestra generación.

Gracias.

En Katowice, el 11 de diciembre de 2018.

publie le 17/12/2018

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