Discurso de la Embajadora (Connivences)

Junto a Yves, nos sentimos felices de recibirlos esta noche, para compartir con nosotros una sucesión de connivencias.

Connivencia, en primer lugar, con esta primavera, que comienza aquí con fuerza y merecía ser celebrada.
Connivencia, luego, entre un lugar y obras de arte: la Residencia de Francia, la representación de Francia en el extranjero siguiendo la fórmula consagrada, es decir un lugar emblemático de una función pública y de la identidad de un país, que abre sus puertas a las obras de arte y más aún, que se deja disimuladamente invadir por éstas y transformar. Ustedes van a descubrir (ya lo han descubierto) hasta qué punto estas habitaciones convencionales e impregnadas de los códigos clásicos de la diplomacia, se revelan en una nueva intimidad gracias a las obras expuestas en ellas, y cómo esta residencia resulta aún más francesa al ofrecerse a la creación chilena.

Es, en una muy pequeña escala, una pequeña lección acerca de las cosas, una pequeña ilustración de las connivencias que nacen del mestizaje cultural, tema especialmente valorado en mi país donde la diversidad cultural se ha convertido en una de las grandes luchas.
Connivencias, también, entre las formas de expresión: fotografías, esculturas, cerámicas, pinturas, es un recorrido en el cual nos dejamos guiar por el viento y los encuentros, que deben mucho a muestra Ariana, que desenrolló su hilo para guiarnos, Edith de Ginestet, y a quien esta exposición debe mucho, y más aún.

Connivencias, finalmente y antes que nada, con artistas, grandes artistas, que aceptaron de manera completamente desinteresada, prestar sus obras para permitir a todos aquellos que frecuentan esta residencia compartir su arte. Roberto Edwards, Hugo Marin, Pilar Ovale....., aceptaron jugar el juego al ofrecernos, además, este suntuoso regalo que es su amistad, que les agradecemos desde lo más profundo de nuestro corazón.

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publie le 28/11/2007

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