Discurso de la Embajadora (Condecoración de Margot Duhalde)

Señoras y Señores,

Hoy estamos aquí reunidos para celebrar los méritos de una gran dama, la Señora Margot Duhalde. De hecho, sería más correcto hablar de sus altos méritos, no sólo por su trayectoria, a la que me voy a referir brevemente, sino también porque como ustedes lo saben, ha pasado más tiempo en el aire, que es como su segundo elemento, que sobre la tierra.

Margot Duhalde, usted nació bajo el signo de la aventura aérea, de la epopeya de la aviación. Usted vio el día por primera vez un 12 de diciembre ; ahora bien, fue un 12 de diciembre de 1918 cuando Dagoberto Godoy cruzó por primera vez la Cordillera de los Andes en avión. Desde entonces, esta fecha se convirtió en el día de la aviación civil en Chile, y es así como cada 12 de diciembre usted tiene la oportunidad de celebrar tres aniversarios que lleva en su corazón. La proeza de Dagoberto Godoy fue seguida, tres años mas tarde, en 1921, por la de Adrienne Boland, la primera mujer en realizar la travesía aérea de la Cordillera, de quién usted fue amiga. Estos ejemplos han nutrido su imaginario y la hicieron crecer con el deseo de volar. Cuando estando aún en el colegio, usted le pidió autorización a sus padres para instalarse en Santiago con el fin de seguir sus estudios, fue con la idea fija de alcanzar esa aspiración de volar, y por ello no perdió ni un sólo minuto y se dirigió en cuanto pudo al Club aéreo, donde aprendió a pilotear.

Cuando estalló la guerra en Europa, usted con apenas veinte años no dudó en ningún momento poner su pasión al servicio de Francia, la tierra de sus ancestros, y en abril de 1941, emprendió la travesía hacia Europa para unirse, en Londres, a las Fuerzas francesas Libres. El viaje estuvo lejos de ser tranquilo: el barco que zarpó de Buenos Aires dos horas antes del suyo fue torpedeado; su barco debió zigzaguear para evitar encontrarse en medio de la cacería emprendida por los aliados tras el coracero Bismarck... Y esto es sólo una pequeña muestra de los grandes peligros que iba a enfrentar después.

Su primer contacto con Europa fue un poco rudo, por decir lo menos. Primero, llegó a Liverpool bajo un bombardeo aéreo. Y luego, fue recibida en Londres ... en la cárcel, donde se tuvo que quedar cinco días, durante los cuales se comprobó que usted no era ¡una espía! Era necesario verificar que el grupo franco-chileno, que al igual que usted se había presentado como voluntario, era de fiar. Después de superar esta primera prueba, le esperaba otra, aún más inesperada. Le informaron que las mujeres no estaban admitidas en las escuadrillas de las Fuerzas francesas libres, y fue entonces cuando le encomendaron una misión que no era precisamente la que había motivado su viaje a Inglaterra: fue destinada a la casa de reposo de los militares y la pusieron a cargo de nada menos que de.... ¡las tareas domésticas! Al parecer, usted tenía pocas afinidades con este tipo de tareas y qué desilusión para usted haber cruzado un océano para ¡aprender a lavar platos! Esta anécdota no podría describir mejor el machismo imperante en ese entonces...

Sin embargo, era sin contar con lo que le deparaba el destino. Fue así como recibió, unos meses más tarde, una carta de un francés que había vivido en Chile y le hacía saber que los británicos, a quienes quisiera rendir un homenaje, se habían abierto a la posibilidad de que las mujeres volaran para realizar transporte aéreo. Las Fuerzas francesa libres tuvieron algunos reparos antes de ponerla a disposición de los británicos, pero usted supo convencerlos de que no había cruzado el Atlántico para encontrarse con el mango de una escoba en la mano, y que el mango que usted quería manejar, ¡era el de un avión!

Se integró entonces a la Air Transport Auxiliary, de la Royal Air Force, y, luego de una formación de piloto de transporte, primero sobre monomotores y posteriormente sobre bimotores, por fin pudo comenzar a pilotear. Luego de su formación, obtuvo la acreditación Clase 4+, que le permitió volar sobre todos los tipos de aviones americanos e ingleses.

Durante los casi cuatro años en que ejerció su actividad de piloto de transporte en Inglaterra bajo el nombre de “Chile”, piloteo entre las diferentes bases inglesas y luego francesas, belgas y holandesas, a una gran cantidad de aviones de combate o de transporte, alrededor de novecientos, dentro de los cuales trescientos veintiséis Spitfire. Mujer piloto con cualidades aeronáuticas reconocidas, usted voló sobre cerca de setenta diferentes tipos de aviones, lo que la convierte en una gran pionera de la aventura aeronáutica. Su contribución al esfuerzo de guerra fue decisiva y permitió que se realizara un número importante de operaciones sobre las zonas de combates, hasta alcanzar la victoria final.

Este sinnúmero de misiones arriesgadas fueron llevadas a cabo bajo la permanente amenaza de la caza enemiga. Imaginemos por sólo un momento aquellos instantes vividos en los cielos, al encontrarse en su camino con un avión hostil y con una única forma de salvarse: ¡arrancar lo más rápido posible! Muchas veces, la amenaza provenía de la mismisima defensa aliada, que muy fácilmente podía equivocarse sobre las intenciones de los aviones que usted piloteaba y que veía dirigirse hacia el interior del país o de las zonas prohibidas. Su habilidad y su audacia le permitieron salir ilesa de todas estas pruebas y fue gracias a su talento que hoy tenemos el agrado de tenerlas junto a nosotros.

A fines de 1945, se unió a las Fuerzas francesas libres par seguir con sus misiones de transporte en Marruecos, donde durante algunos meses estuvo basada en Meknès. Luego, le ofrecieron trasladarse en una gira a América Latina, durante la cual realizó demostraciones de aviones franceses, lo que la llevó a Uruguay, Argentina, Brasil y Chile. Finalmente, Usted resultó siendo la única mujer piloto de las Fuerzas francesas libres y la segunda en obtener la licencia de piloto militar francés.

En 1947, decidió volver a establecerse en Chile. En ese entonces, LAN no contrataba a mujeres pilotos y fue otra compañía de transporte la que la recibió y para la cual realizó transportes de pasajeros al interior del país. Nuevamente, se tuvo que enfrentar al machismo imperante de la época ya que a poco andar se dio cuenta de que esta joven compañía contrataba a mujeres únicamente porque no encuentraba un número suficiente de hombres, y luego de dos años de servicios, tuvo que abandonar esta empresa.

Dentro de este contexto altamente discriminatorio, da un fuerte vuelco a su carrera. En efecto, se convirtió en controlador aéreo y luego pasó a ser jefe de torre de control, funciones que fueron las suyas hasta el final de su actividad profesional. Usted trabajó en Santiago, Antofagasta y Punta Arenas y dedicó de este modo treinta años de su carrera a ayudar a los otros a volar. Usted no se limitó únicamente a esta actividad, ya que también fue instructora de vuelo y fundó la Escuela de Vuelo Margot Duhalde. Organizó en Chile el campeonato de mujeres pilotos y por vez primera introdujo en la Feria Internacional del Aíre y del Espacio un stand sobre la mujer en la aeronáutica chilena. También fue electa Presidenta del Grupo de Mujeres Pilotos de Chile. Finalmente, usted nunca abandonó su pasión por el vuelo, ya que decidió completarla en Francia con una licencia de vuelo en planeador y muy naturalmente, fue.... ¡en paracaídas que usted celebró sus ochenta años! Usted aún practica regularmente el arte de pilotear, ¡lo que finalmente ya no sorprende a nadie! Quisiera aprovechar esta oportunidad para volver a decirle que, como usted me lo sugirió, la acompañaré con mucho gusto en una de sus escapadas por los cielos.

Los reconocimientos de sus méritos han sido muchos. Usted fue nombrada “Piloto de Guerra Honoris Causa” en Chile. Recibió la orden “Santos Dumont” en Brasil, la Cruz del Mérito Aeronáutico de la Fuerza Aérea chilena y fue condecorada por el duque de Kent por sus servicios a Gran Bretaña y por servicios distinguidos a la Corona británica. El 26 de enero de 2002, la Cámara Chilena de Diputados le rindió un homenaje solemne, luego recibió otro en octubre de 2005 en París, con ocasión del encuentro internacional de aviadores.

Francia no se quedó atrás ya que la nombró Caballero de la Legión de Honor en 1946. Finalmente, habrá tenido que armarse de paciencia y esperar nada mas que ...! 60 años para ser promovida a Comendador! Todo llega en su debido momento para quien sabe esperar.

Margot Duhalde, su valentía, su compromiso con la libertad de Francia y de Europa y todo lo que usted hizo por la causa de las mujeres, la honran y la hacen para nosotros un objeto de gran admiración.

En nombre del Presidente de la República, le hacemos entrega de las insignias de Commandeur de la Légion d’Honneur.

L'Ambassadeur remet les insignes de Commandeur de la Légion d'Honneur à Mme Duhalde
Mme Duhalde acompagnée par Mme Aritçalde, déléguée des Français de l'Etranger
Mme Duhalde entourée de femmes pilotes
Mme Duhalde, l'Ambassadeur et quelques unes de ses amies

publie le 20/06/2011

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