Discurso de la Embajadora Bossière (Condecoración Sr. Purcell)

Señor Comandante en Jefe de la Armada de Chile (Almirante Edmundo Gonzalez Robles),
Señores Almirantes,
Señor Comodoro Purcell,
Señores oficiales de marina,
Señoras y Señores,

Me es particularmente grato recibir esta noche, en la Residencia de Francia en Santiago, una concurrencia tan distinguida de la Armada de Chile, que viste con elegancia su uniforme azul marino simbólico, para rendir honores a un oficial especialmente destacado : el Comodoro Purcell.
Me siento muy honrada por la presencia del Comandante en Jefe de la Armada, el Almirante Edmundo Gonzalez, cuya asistencia esta noche muestra la estima que siente por el Comodoro Purcell, y por el símbolo de una condecoración oficial francesa.
También quisiera destacar la presencia de la esposa y de los hijos del Comodoro Purcell, quienes han venido a compartir con él este momento privilegiado para un militar, de entrega de una recompensa legítima y simbólica.

No me corresponde enumerar los servicios prestados por el Comodoro Purcell a la Armada de Chile, aunque su grado y las diversas responsabilidades que ha ejercido a lo largo de una estupenda carrera demuestran sus talentos y méritos. Sus funciones actuales como Director de Bienestar Social del personal de la Armada, no son menores considerando la importancia del factor humano en todas las instituciones militares, especialmente en las tripulaciones de los buques de la flota de alta mar que enfrentan mares y climas difíciles, particularmente en el sur de Chile.

Se dice que las cualidades de los militares son opuestas a aquellas de los diplomáticos. Una conocida anécdota cuenta que cuando un buen diplomático dice que sí, esto significa tal vez ; que cuando dice tal vez, significa que no ; y que cuando dice que no, significa que no es un buen diplomático.
Con el militar, las cosas son algo distintas : cuando dice que sí, significa que sí ; cuando dice que no, significa que no ; y si dice tal vez, entonces significa que no es un buen militar.

Pero hablando más en serio, el Comodoro Purcell deja como mentira esta visión - por cierto divertida - pero también claramente caricatural. El es, y su carrera así lo demuestra, un excelente militar, pero también fue un excelente diplomático en su calidad de agregado militar y naval a la embajada de Chile en París, entre enero de 2004 y diciembre de 2005.

En sus funciones, fue valorado por su buen conocimiento de la lengua francesa, indispensable para este tipo de misión, el interés que manifestó en el cumplimiento de su misión original y diversificada, así como su mente abierta, que le permitieron entablar relaciones fructíferas y amistosas con sus numerosos interlocutores franceses.
En especial, se abocó a mantener y desarrollar las buenas relaciones entre las fuerzas armadas francesas y chilenas, unidas por banderas que comparten los mismo colores.

También se involucró muchisimo y eficazmente en los intercambio bilaterales y la organización de las visitas de autoridades de los dos países, cercanos tanto desde el punto de vista geográfico (ya que somos vecinos del Pacífico y latinoamericanos por nuestra presencia en Guyana, desde donde será lanzado el satélite de observación chileno) como desde el punto de vista de las elecciones de sociedad, como lo recordaba recientemente el Ministro de Defensa francés, el Señor Hervé Morin, con ocasión de su visita oficial en Santiago la semana pasada.

Desde la perspectiva francesa, el Comodoro Purcell fue por ende un excelente diplomático y Francia desea reconocer los méritos y la calidad de los servicios entregados por el Comodoro Purcell. Es por esta razón que el Ministro de Defensa francés le otorga - a título excepcional - la medalla de oro de la defensa nacional francesa.

Solicito al Agregado de Defensa, Coronel Thierry Vincent, proceder a la entrega de la condecoración.

publie le 16/11/2009

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