Discurso de la Embajadora (Lycée Saint-Exupéry)

Discurso de la Excma. Sra. Elisabeth BETON-DELÈGUE, Embajadora de Francia en Chile

Lycée Antoine de Saint-Exupéry de Santiago – Chili, martes 6 de junio de 2006

Señor Presidente de la Corporación Educacional Alianza Francesa,

Señor Presidente de la Alianza Francesa de Chile,

Señor Rector Lycée Antoine de Saint-Exupéry,

Autoridades presentes,

Padres y apoderados, profesores, personal del liceo, ex-alumnos, alumnos.

Es con emoción que me dirijo a ustedes en esta ceremonia en que se celebra el cincuentenario de la colocación de la primera piedra de este establecimiento.

Cuando André Malraux el 5 de septiembre de 1959, exclamó aquí mismo con un gesto teatral “¡Cuán lejos está Francia !”, lo hizo para recalcar cuánto deseaba nuestro país acortar las distancias para establecer con todos los pueblos, a pesar de la lejanía, no sólo lazos económicos sino también científicos, lingüísticos y culturales. Es el mismo mensaje entregado por el Presidente de la República hace 10 días, con palabras más sencillas, al haber elegido, cuán simbólicamente, reunirse con la comunidad francesa en este mismo recinto.

Hoy el liceo Antoine de Saint Exupéry es el vivo ejemplo de esta voluntad política y ustedes son los testigos de su éxito. Estoy convencida que los liceos franceses, 5 de ellos en territorio chileno, son elementos determinantes del diálogo entre nuestras dos culturas que enriquece a ambos países. Es en el seno de la comunidad escolar que se realiza el aprendizaje del respeto por las diferencias y por el reconocimiento del prójimo, donde se forja, como lo hubiera dicho Antoine de Saint-Exupéry, nuestra capacidad de domesticarnos los unos a los otros.

Tomando sus propias palabras “si tú no estás de acuerdo conmigo, lejos de perjudicarme, me enriqueces”. ¿Hay acaso una definición más bella de la diversidad cultural ?

El biculturalismo es la piedra angular de la misión de este colegio: todos ustedes son los artesanos, cuerpo docente, padres, alumnos, ex-alumnos, son todos responsables. Este biculturalismo se expresa también en la lección de arquitectura que representa este liceo, obra del arquitecto franco-chileno Emile DUHART. Es también gracias a él que es tan agradable vivir en este liceo y él merece todo nuestro homenaje.

La calidad de la educación, otra exigencia compartida, en una acepción republicana: esfuerzos, mérito, exigencia de rigor pero también solidaridad, competencia en igualdad de condiciones, apertura hacia la realidad mundial. Creo que estas palabras cobran mayor sentido en el contexto chileno actual. Sin educación de calidad no puede haber futuro individual ni colectivo. Por esta razón me gustaría dirigirme especialmente a los padres :

Hace ya medio siglo que ustedes confían en el Lycée Antoine de Saint-Exupéry. Se los agradezco y espero que nosotros hayamos sabido responder a vuestra legítima preocupación por asegurar a sus hijos el mejor futuro posible. Yo sé que los resultados obtenidos en el BAC y en la PSU han contribuido a vuestra elección y fidelidad. Pero medir la calidad de la educación bajo estos criterios sería muy reductivo.

Los resultados escolares no valen de nada si no son producto de una ambición que va más allá: la de permitir a nuestros hijos construir ellos mismos su mundo y participar en la construcción del mundo en que viven. No podría haber educación de calidad si no se transmiten y comparten valores. Es por ello que la educación nunca podrá ser considerada como un producto comercial ni tampoco medir su calidad con análisis comparativos de resultados en tal o cual examen.

Estoy convencida que la educación, la de los padres, la del colegio, puede conducir a cada joven a dar lo mejor de sí mismo y comparto con Anna Arendt esa genial manera de definir el acto de educar :

« Es a través de la educación que decidimos si amamos bastante a nuestros niños para no rechazarlos de nuestro mundo, ni abandonarlos a su suerte, ni quitarles la oportunidad de intentar algo nuevo, algo que no habíamos previsto, sino prepararlos con anticipación para la tarea de renovar un mundo común ».

Para llevar a cabo esta ambición necesitamos de ustedes, padres, para compartir la misma utopía.

En cuanto a ustedes, profesores, han visto pasar tantas generaciones de alumnos y se han esforzado durante todos estos años para transmitirles los conocimientos en forma viva y comprensible, para despertar el ansia y la curiosidad de aprender y poder decir, como Montaigne: «el niño no es una vasija que se llena sino un fuego que se enciende».

Para ello han debido adaptarse y adaptar su enseñanza para proporcionar a cada niño las herramientas y los métodos necesarios que les permitan construir su vida. Es un esfuerzo permanente, más aún cuando el mundo cambia tan rápido y sus claves de lectura son cada vez más complejas.

Si la pedagogía es el centro de las preocupaciones en el colegio, ésta no puede realmente expresarse si no se reúnen las condiciones para acoger a los alumnos, entendiendo por ello la necesidad de disponer de un equipo de dirección que sepa animar los equipos pedagógicos y también estimular en el personal docente, de inspectoría, de salud, de gestión y de mantención, el gusto por el trabajo en conjunto al servicio de un ideal que refleja los valores de respeto, tolerancia, la responsabilidad, la libertad de pensar. Y a ustedes les corresponde la tarea de entrelazar los vínculos indispensables entre cada uno de los actores que componen la comunidad escolar.

En cuanto a los ex -alumnos y alumnos, confiamos que ustedes dejarán en alto los valores que les han sido transmitidos y que hacen de este liceo un establecimiento diferente a los otros. Ustedes son guías y es a través de ustedes que se continuará construyendo y enriqueciendo la relación privilegiada entre Francia y Chile.

Me gustaría homenajear finalmente a todas las personas que han colaborado en la construcción de lo que es hoy el lycée Saint-Exupéry. Me gustaría que pudiéramos por mucho tiempo más contribuir a mantener encendida la llama que los ha animado y concluir por última vez con una cita de Antoine de Saint-Exupéry : « En lo que se refiere al futuro, no se trata de preverlo sino de hacerlo posible. »

Muchas gracias.

publie le 10/12/2007

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