Encuentro de Europa y América Latina en el Foro de Biarritz (4 noviembre)

Discurso del Secretario de Estado para los Asuntos Europeos, Pierre Lellouche

Señor Presidente del Senado, Estimado Gérard Larcher
Señor Senador y Alcalde Biarritz, Estimado Didier Borotra
Señores Presidentes de América Latina,
Señoras y señores Ministros,
Señoras y señores parlamentarios, representantes electos,
_ representantes del mundo económico, universitario y social,
Damas y caballeros,
Estimados amigos:

Me siento muy complacido por representar al Primer Ministro François Fillon, en la XI Edición del Foro de Biarritz que, gracias a la afortunada iniciativa de Didier Borotra, se ha impuesto a lo largo de los años como una cita inevitable entre Europa y América Latina, y un lugar de intercambios entre actores políticos, económicos y universitarios de ambos continentes.

El placer que sentimos al encontrarnos nuevamente hoy en Biarritz recuerda el papel desempeñado por esta ciudad en las relaciones con América Latina, gracias en particular a una importante migración de habitantes de esta región quienes, lejos de haber roto el contacto con Europa, nunca olvidaron de hecho sus orígenes y contribuyen aún hoy día a hacer de Biarritz una verdadera cabecera de puente en las relaciones entre Europa y América Latina.

En la actualidad, el Foro de Biarritz forma parte plenamente del desarrollo espectacular de las relaciones entre Francia y América Latina, desde la elección de Nicolas Sarkozy a la Presidencia de la República. A excepción de algunas ocasiones anteriores, la relación nunca había sido tan densa entre nuestro país y su continente como en estos tres últimos años. Y esto es lo que permite hoy a Francia abordar su Presidencia del G-20 sobre la base de una verdadera asociación con América Latina y con prioridades compartidas entre nuestros dos continentes.
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I – Lo quiero decir antes que nada: las relaciones entre Francia y América Latina nunca antes habían sido tan fuertes como lo son ahora, desde el compromiso asumido por Nicolas Sarkozy, en estos últimos tres años.

1. Francia está plenamente consciente de las profundas transformaciones que se han producido estos últimos años en América Latina y del nuevo lugar que ocupa su continente en el escenario mundial.

Desde los años 1990, una nueva América Latina se ha impuesto con el arraigo de la democracia, la emergencia de dirigentes producto de una generación nueva e innovadora y con una confianza en el futuro, característica propia de los países emergentes. La crisis financiera mundial sólo debilitó de forma pasajera a la región y ha revelado una América Latina más estable, como lo ha mostrado la capacidad de recuperación de las economías latinoamericanas, que aprendieron la lección de las crisis de los años 1990. Políticas económicas eficaces se aplican a la par de programas sociales eficaces, en particular en Brasil y en Chile. El crecimiento ha sido sostenido y la pobreza se ha reducido. Un crecimiento superior al resto de la zona OCDE le depara el 2010: el FMI lo evalúa en 5.3%.

Numerosos Estados de la región son ahora países emergentes, y todos han diversificado sus relaciones económicas y comerciales, pero también las políticas. México, Brasil y Argentina participan en el G-20: Chile, cuyo Presidente fue recibido recientemente por Nicolas Sarkozy, acaba de unirse a México en la OCDE. Colombia - adonde viajé este verano con motivo de la investidura del Presidente Juan Manuel Santos - se presenta como un nuevo país emergente, prometedor, con el cual va a ser necesario contar. Numerosos Estados latinoamericanos son actores comprometidos en la ONU y en los foros internacionales. En una palabra, América Latina es un continente que se afirma en el escenario internacional y se impone como un socio inevitable en los grandes retos del planeta: América Latina es para Francia un socio indispensable para una mejor regulación de la globalización. Y precisamente tomando en cuenta esto, el Presidente de la República felicitó a la nueva Presidenta de Brasil, Dilma Roussef, a quien se apresta a encontrar en la Cumbre del G-20 en Seúl.

América Latina también es un continente que se abre, una región metida de lleno en la globalización. Aparte de las relaciones tradicionales con Estados Unidos y Europa, hay en América Latina una presencia asiática cada vez más importante en el ámbito económico; además este continente se abre al mundo árabe y a Africa. Es una evolución de la cual nosotros, los europeos, debemos estar conscientes.

América Latina se impone como uno de los polos mundiales del siglo XXI. Y nosotros, franceses y europeos, consideramos que es un socio natural para Francia y la Unión Europea, no sólo por la historia común, sino también porque el siglo XXI no debe ser el de un nuevo duopolio entre Estados Unidos y China, dejando a las otras regiones del mundo observar y padecer la continuación de la historia.

2 – ¿Y Francia en todo esto? Consideramos que debe desempeñar un papel particular al lado de su continente.
Francia y América Latina comparten valores comunes. Ambas coinciden con frecuencia en su visión de un mundo que ve cómo cambia rápidamente la jerarquía de las potencias y la naturaleza de las amenazas, así como de los desafíos que todos debemos afrontar.
La identidad de América Latina - con la cual compartimos una herencia común - está fuertemente impregnada de ideales de libertad que Francia ha enarbolado desde hace mucho tiempo. La historia de las independencias latinoamericanas (cuyo bicentenario celebramos con brillo este año), el combate de Simón Bolívar, lo recuerdan. Basta recordar a los franceses comprometidos al lado de los libertadores en nombre de los ideales de la República, a esos ex soldados de Napoleón que participaron en el Ejército de los Andes, a San Martín enterrado en Boulogne-sur-Mer, la expedición de México bajo Napoleón III y la Batalla de Camarón, el 30 de abril de 1863, que conmemora todavía cada año la Legión Extranjera, o incluso la inspiración francesa que marcó profundamente los sistemas jurídicos e institucionales de las naciones latinoamericanas.

Francia y América Latina, socios en el combate por la libertad en el siglo XIX, desarrollaron relaciones intensas en el siglo XX, a través de una expansión intensa de intercambios intelectuales, culturales y artísticos.

Estoy consciente de la atracción intelectual duradera, de la que Francia goza desde hace mucho tiempo en América Latina; conozco el papel que Francia ha desempeñado en la formación y la experiencia de grandes figuras del mundo cultural latinoamericano. Pienso, por ejemplo, en mi amigo Mario Vargas Llosa, nuevo Premio Nobel de Literatura. Y esos lazos se siguen desarrollando hoy día.

Finalmente, no olvido el exilio político forzoso de numerosos latinoamericanos que encontraron siempre en Francia una tierra de asilo atenta y sensible a sus destinos. Ustedes lo saben, la solidaridad del pueblo francés con los pueblos de América Latina ha trascendido en Francia las discrepancias políticas, en nombre de los valores de universalidad que son los de nuestra patria.

En la actualidad, cuando la democracia se ha instalado, hoy más que nunca Francia percibe a América Latina como una tierra de oportunidades, con potencialidades todavía demasiado poco explotadas por nuestras empresas y con necesidades enormes para responder a las exigencias de un desarrollo económico y social al que aspiran sus poblaciones. Hay en América Latina ventajas que debemos valorizar, con la presencia de nuestros grandes grupos en sectores estratégicos: aeronáutica, transportes, energía, infraestructuras.

El Presidente de la República, Nicolas Sarkozy, ha dado un impulso sin precedentes a la política extranjera de Francia en América Latina y a las relaciones bilaterales de nuestro país con cada una de sus naciones.

Francia figura entre los primeros inversionistas en Venezuela, en Brasil y en México, país con el cual se promueve la relación de negocios gracias a un grupo de alto nivel que reúne a empresarios de ambos países; Francia es también el primer país extranjero creador de empleos en Colombia. Y así el Presidente Sarkozy viajó desde 2008 a Brasil, en donde firmó con el Presidente Lula una Asociación Estratégica sin par, mediante la cual Francia apoya a Brasil en su ambición para convertirse en un actor global en el escenario internacional y para asumir los derechos y las responsabilidades que esto implica.

El Presidente viajó también a Bolivia y a México, uno de nuestros grandes socios del G-20, con el cual trabajamos de manera muy estrecha en temas multilaterales como el cambio climático y al cual tendremos el placer de honrar en 2011, en el marco del Año de México en Francia. Se trata de un importante proyecto que queremos convertir en un éxito con nuestros socios mexicanos y que ilustrará la riqueza de nuestras relaciones. El Presidente, lo dije anteriormente, recibió al Presidente de Chile, Sebastián Piñera.

Nunca antes, desde el General de Gaulle a finales de los años 1960, Francia había estado tan presente en América Latina.

II. Pero más allá de ello, Francia desempeña un papel central en el fortalecimiento de la relación entre la Unión Europea y América Latina. Y es ahí donde, en mi calidad de Secretario de Estado para los Asuntos Europeos, tengo un mensaje particular para ustedes.
Deseamos que nuestro diálogo político se intensifique, que los intercambios culturales y humanos entre europeos y latinoamericanos se multipliquen y que podamos disponer de acuerdos, incluso comerciales, que nos satisfagan mutuamente y que respeten nuestros intereses recíprocos.

1. La VI Cumbre Europa/América Latina - El Caribe - que se llevó a cabo en Madrid durante el mes de mayo de 2010, dos años después de la de Lima – fue un momento intenso de la relación bilateral Unión Europea / América Latina. Esta cumbre, que marcó los diez años de la Asociación Estratégica Unión Europea/América Latina, sirvió para estrechar los lazos políticos entre nuestros dos continentes, en particular en temas relacionados con la crisis económica y la lucha contra el cambio climático. Nuestras dos regiones tienen una visión común sobre los retos globales. Nos reconocemos como socios en estos dos temas y Francia desea que las Cumbres UE/América Latina sean dinámicas y plenamente articuladas con los temas de la agenda internacional.

Tenemos la intención de implicarnos en las diversas partes del plan de acción de Madrid, en particular la ciencia, la innovación, la tecnología, el medio ambiente y el cambio climático. La Cumbre de Cancún en diciembre será el momento para concretar decisiones que desembocarán en un “resultado global, ambicioso y que produzca sus efectos jurídicos”. Y puedo decirles que la UE trabaja en ello sin descanso. Este fue por cierto uno de los temas del último Consejo Europeo.

En el plano comercial, en el marco del acuerdo en negociación entre la UE y el MERCOSUR, queremos que las negociaciones entre ambas regiones puedan concretarse en un acuerdo de asociación ambicioso y equilibrado. En todo caso, evitemos precipitarnos por lo que se refiere al Acuerdo de Libre Comercio previsto entre ambas regiones: ustedes saben, el tema de la preservación de la agricultura europea es capital para nosotros. Y es precisamente en función de ello que este acuerdo deberá concretarse.

Pero esta relación entre la UE y América Latina está también conformada por varias relaciones de asociación:

- la Quinta Cumbre UE-México se llevó a cabo el pasado 16 de mayo, en presencia del presidente mexicano Felipe Calderón, del Presidente del Consejo Europeo, Hermann Van Rompuy, del presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, y del Primer Ministro español, José Luis Rodríguez Zapatero. Juntos lanzaron formalmente la Asociación Estratégica que ya vincula a México con la Unión. Tres nuevos diálogos bilaterales se abrieron también en los ámbitos de los Derechos Humanos, la seguridad y los retos macroeconómicos;

- El Tratado de Libre Comercio que se firmó el 1° de marzo entre la Unión Europea, Colombia y Perú representa una oportunidad para desarrollar nuestros intercambios y fortalece nuestros lazos económicos y comerciales. Y también, por su carácter original y ambicioso, este acuerdo de libre comercio fortalecido, enriquecido con cláusulas políticas, proporciona una oportunidad para profundizar aún más nuestro diálogo político, en particular en temas tan importantes como los Derechos Humanos y la no-proliferación. Este acuerdo, incluso si no es perfecto, es importante por lo menos por cuatro razones y en primer lugar porque instaura una zona de libre comercio entre nosotros, Colombia y Perú. No es fácil y de ambos lados hubo concesiones, en particular en el sector agrícola. Lo sé bien porque debido a mis funciones actuales debo administrar las consecuencias de este acuerdo con cierto número de nuestros productores. Me refiero en particular al plátano, al azúcar, al ron, es decir a nuestros Departamentos y Territorios de Ultramar, a quienes concierne directamente este acuerdo.

2. Pero no sólo se trata de economía. Los temas de seguridad se imponen cada vez más en nuestras discusiones. Pienso particularmente en la lucha contra el tráfico de droga. Sé que se trata de un problema de capital importancia para ustedes, pero también es un gran problema para Europa.

La seguridad de Europa en parte depende, en efecto, de la estabilización profunda de las regiones que se encuentran bajo la férula de los narcotraficantes y de las rebeliones de otra era ideológica. Es una amenaza transversal ante la cual tenemos una responsabilidad común. Debemos actuar en coordinación, con determinación, comprendiendo que las rutas de la droga están ahora totalmente imbricadas. Los tráficos de cocaína latinoamericana hacia Europa representan en 2009, de acuerdo con la ONUDUC, por lo menos 150 toneladas y 11 mil millones de dólares, que transitan por la vía llamada “A-10”, a lo largo del paralelo 10, al norte del Ecuador, vía Africa Occidental y del Sahel, desestabilizando de paso esta región en donde alimentan a las redes terroristas islamitas. Mi colega del Ministerio del Interior, Brice Hortefeux, lanzó a principios de este año una iniciativa dentro de la Unión Europea para fortalecer con los Estados de América Latina, la lucha contra el tráfico de cocaína que amenaza nuestra seguridad. Yo mismo confirmé, durante mi visita del verano pasado a Colombia, los valientes y eficaces esfuerzos del Gobierno de Bogotá, al respecto.

Este reto – que afrontará por parte de la Unión Europea, la Alta Representante, la Sra. Ashton - es la otra parte del trabajo que debemos llevar a cabo con Rusia, en contra de la heroína de Afganistán que converge, con la cocaína sudamericana, hacia Europa.

Al evocar la interdependencia y la solidaridad de nuestras naciones en el plano de la seguridad, no quisiera dejar de recordar el apoyo de Francia y luego de Europa a Haití y a su pueblo, luego del cruel sismo que azotó a este país amigo a principios del año. Este drama habrá sido para la Unión Europea un recordatorio de la necesidad de poner en marcha sus proyectos en materia de protección civil.

III. Francia, la Unión Europea y América Latina, juntas para una nueva regulación de la globalización
En un mundo hoy día más inestable y más peligroso que ayer, la interdependencia cada vez mayor aboga por un fortalecimiento de la gobernabilidad internacional en muchos ámbitos.

Damas y caballeros, el proceso de fortalecimiento de nuestras relaciones con América Latina se expresa muy en particular en la preparación de la Presidencia Francesa del G-20.

Francia desea trabajar con los Estados de América Latina sobre los grandes temas globales, ya se trate de la crisis financiera mundial o de un cambio climático. Debemos trabajar juntos, no hay alternativa, es un deber. Francia considera que necesitamos a América Latina para preservar los grandes equilibrios económicos y ambientales del planeta. América Latina debe participar en la gobernancia del mundo del siglo XXI. Francia velará por ello durante su presidencia del G-20.

Después de haber luchado para que el G-20 de los Jefes de Estado se convierta en la instancia de elaboración de una nueva gobernancia mundial, Francia ambiciona hoy día - con motivo de su próxima presidencia del G-20 a partir del 13 de noviembre - emprender tres nuevas “obras” que constituyen igual número de amenazas para el crecimiento mundial. Tres obras que representan el mismo número de oportunidades para Francia de continuar, de manera más estrecha, el diálogo político y fortalecer sus lazos con cada Estado de la región.
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- La reforma del sistema monetario internacional. Es una reforma necesaria, en particular para luchar contra la extremadamente fuerte inestabilidad de los tipos de cambio, y debe permitir una mejor coordinación de las políticas económicas de las grandes zonas económicas.

- La estabilidad de los precios internacionales de las materias primas. Los recientes acontecimientos (rebeliones por hambre en Africa, evolución brutal del precio del trigo), dieron cuenta de los riesgos de una excesiva volatilidad de los precios de las materias primas, en particular en los sectores de la alimentación y la energía. Por ello es conveniente crear nuevas herramientas para fortalecer la transparencia de los mercados y regularlos mejor.

- La gobernancia mundial: el peso respectivo de los diferentes Estados en la mayor parte de las organizaciones internacionales ya no es representativo de los equilibrios de la actualidad. Los grandes países emergentes esperan que se le dé más lugar y se le confieran más responsabilidades. Esto supone poner en marcha la reforma del Banco Mundial y terminar de negociar la reforma del FMI. Deseamos también avanzar en el tema de la reforma del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
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Damas y caballeros, estimados amigos, me gustaría concluir diciéndoles que si los retos por asumir juntos son inmensos, la cooperación entre Francia y cada uno de los Estados de América Latina, así como la de la Unión Europea y su continente, son indispensables para lograr el éxito.

El Foro de Biarritz ofrece, como cada año, una contribución valiosa al respecto, gracias a los contactos que permite desarrollar y mantener entre nuestros responsables políticos y - quisiera hacer hincapié en ello pues es una de sus grandes fortalezas – entre nuestros parlamentarios. Me gustaría entonces rendir nuevamente un merecido homenaje a sus organizadores.

¡Gracias por su atención!./.

publie le 30/03/2011

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