¡Francia, tierra de animación!

A menudo, el mundo descubre la riqueza de la animación francesa tras un éxito. Es el caso del cortometraje Oktapodi, realizado por estudiantes y nominado a la última edición de los premios Oscar. En 2007, Persépolis, de Marjane Satrapi y Vincent Paronnaud, recibió el premio del jurado en el Festival de Cannes. Ambos episodios son una muestra de las actividades económicas y artísticas más dinámicas en Francia.

Desde principios de los años veinte del pasado siglo, una veintena de largometrajes de animación se estrena cada año en la gran pantalla francesa. El 25% de estos filmes es de producción nacional. Muy apreciados en Francia, estas películas también recogen gran éxito en el extranjero. Su celebridad es fruto de un trabajo paciente de muchas empresas de producción galas especializadas en este ámbito. Pertenecientes a un gran grupo o independientes, que realicen sus filmes para cine o televisión o que sean innovadoras o elijan temas comerciales, todas son el pilar de esta vitalidad. Desde Folimage, creada en 1984 a Alphanim, creada en 197, pasando por Marathon International o Xilam, el sindicato de empresas de producciones de filmes de animación cuenta en la actualidad con unas 50 empresas. Les Armateurs, que preside Didier Brunner, acaba de celebrar 15 años de existencia. En sus estudios se creó Kirikou y la bruja, largometraje dirigido por Michel Ocelot en 1998 que ha dado mucho frescor a la animación francesa.

Si bien la animación japonesa ha triunfado con filmes como Ghost in the Shell (1995) y cuando uno de sus principales representantes, Hayao Miyazaki, empezaba apenas a encontrar público fuera de Japón, la creatividad gala ha adquirido renombre poco a poco en la gran pantalla. El número de filmes ha crecido de forma exponencial. En 2003, Sylvain Chomet y sus Triplettes de Belleville recibieron los honores del festival de Cannes. Más adelante fue el triunfo de Persépolis, en 2007 y de la serie Arthur y los Minimoys de Luc Besson, que el mismo año atrajo 15,4 millones de espectadores franceses y extranjeros.

Francia también produce programas atractivos para los responsables televisivos. En 2007, las ventas a difusores extranjeros generaron 41,7 millones de euros. Europa (Alemania, Italia), EE. UU y Canadá fueron los principales importadores.

Este dinamismo también se debe a la vitalidad del saber hacer de numerosos profesionales franceses. El sector emplea a cerca de 2.500 personas. Mientras algunos productores extranjeros deslocalizan parte de la producción para obtener una mano de obra más barata, los filmes franceses son realizados en su mayoría en Francia, con el fin de dar una mayor homogeneidad y control a los procesos de creación.

El prestigio de las escuelas francesas certifica esta vitalidad. Una de las más conocidas, Gobelins, la escuela de la imagen de París, destaca a menudo a nivel internacional gracias a las películas realizadas por sus estudiantes en su último año de estudios. Muchos de ellos han sido seleccionados en los festivales más prestigiosos antes de Oktapodi, realizado en 2007 por seis estudiantes y nominado a los Oscar al mejor cortometraje de animación. También disfrutan de gran reconocimiento La Poudrière, situada en Valence, al sur de Francia, y la Escuela de cine de animación con sede en Angoulême (Oeste de Francia), capital gala de los dibujos animados. Los estudiantes de estas escuelas seducen a los estudios más prestigiosos. Precisamente, Walt Disney abrió un estudio en Francia entre 1994 y 2003, para después enviar a sus mejores talentos a EE.UU. Dreamworks ha seguido el mismo patrón. El equipo de realización de Kung Fu Panda contó al menos con cuatro franceses. Pixar también ha contado con franceses en su filme Wall-e.

Aunque Francia exporte su talento, también lo desarrolla en casa, mediante muchas iniciativas de apoyo. Cerca de París, la abadía de Fontevraud organiza una residencia para cineastas que tengan un proyecto de realización de un cortometraje o un largometraje. En la región centro de Francia, el festival de guionistas de Bourges ha creado un taller para guionistas.

Un gran número de eventos organizados durante todo el año y dirigidos al gran público o a los profesionales, aseguran la promoción de los filmes de animación. La fiesta del filme de animación se celebra quince días en otoño en toda Francia. Cerca de París, en febrero, el festival Imagen por imagen ofrece a todos los públicos nuevas imágenes animadas. Francia también organiza importantes eventos internacionales. Desde hace más de 45 años, el Festival de Annecy y su mercado internacional del filme de animación es una cita en la que participan profesionales de todo el mundo. Las últimas tendencias mundiales se desvelan aquí, así como aquellos proyectos con dificultades de financiación y las películas en busca de distribuidor. La asociación europea del filme de animación Cartoon dedicada a promocionar este sector, ha implantado la 11 edición de la Cartoon Movie en Lyon, que se celebró a principios del mes de marzo. La coproducción franco-belga-irlandesa Brendan y el secreto de los Kells fue premiada en este foro.

Anne-Laure Bell

publie le 03/08/2009

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